BODA EN MASIA LA BELLADONA, GIRONA

 

13 de Octubre de 2018 fue el día que Rouse y Joan decidieron celebrar su unión en matrimonio, mismo día que su bebé cumplía un año de vida.

Masia La Belladona es una villa en la costa brava, éste fue el lugar que escogieron para su íntima y preciosa boda.

Localización: Villas Costra Brava  –  @villascostabrava  / Web
Catering: Coco catering  –  @cococatering
Vestido: Xavier Gonzálvez   –   @xaviergonzalvez
Zapatos: Eduard Castillo  –  @eduard_castillo_barcelona
Maquillaje y peluquería: @24bridal

El día amenazaba con lluvia, pero finalmente nos dio tregua para la ceremonia y la fiesta.

 

 

Los novios se ocuparon de realizar toda la decoración, y algunos familiares hicieron sus aportaciones,

 

como es el cuadro para las huellas dactilares, totalmente hecho a mano por unas tías de la novia.

 

 

No faltaba ningún detalle, además de decorarla con mucho gusto.
Ellos mismos hicieron un photocall con fotos de su bebé y espacios para colocar las fotografías que se harían con una polaroid durante la fiesta.

 

 

Montaron un altar precioso, con un arco de macramé que ellos confeccionaron.
Incluso hicieron los centros de mesa y las letras de sus iniciales. Una boda totalmente handmade. 

 

 

Los interiores de la masia eran auténticos tesoros.
Paredes de piedra y herramientas de trabajar el campo colgando de la pared en la sala donde se preparó Rouse.

 

 

Joan se vistió con la ayuda de su madre y el pequeño Leo también estuvo presente.

 

 

 Como es costumbre, los novios no pueden verse una vez están vestidos para el gran día,

así que Joan pidió a la novia que cerrara los ojos y así poder tocarse antes de verse para darse el sí quiero.

 

 

Rouse y su madre siendo perfectamente maquilladas. 

 

 

Llegaron el resto de familia y amigos de la pareja y empezaron el cóctel con el novio, mientras la novia seguía preparándose.

 

 

Fiona, la dulce perrita de los novios saludaba también a los recién llegados.

 

 

Los nervios se palpaban, la novia casi estaba lista, muchos esperaban para verla.

 

  

 

Rouse preciosa con su vestido de Xavier Gonzálvez, que le quedaba como anillo al dedo. 

 

 

Saludando a los invitados desde el balcón, mientras el novio se había escondido y así guardar toda la emoción para el momento de la ceremonia.

 

 

Rouse con su padre que la acompañaba hasta el altar.

 

 

La novia entró cantando en directo la canción con la que declaraba su amor, una sorpresa para todos los asistentes,
Joan no pudo aguantar las lágrimas de emoción al verla. 

 

 

El hermano de Rouse la acompañó en alguna parte de la canción, haciendo un rap con una letra muy especial dedicada a la pareja.
La familia y amigos disfrutaron este momento mágico, podéis ver sus caras de amor y admiración. 

 

 

Los maestros de ceremonia, explicaron la historia de los novios desde su inicio y nos hicieron sonreír a todos con sus batallas.

 

 

En este momento les desvelaron una de tantas sorpresas, y es que regalaron a la pareja un árbol que plantarían en el jardín de su nueva casa,
como símbolo de su unión y fortaleza, en la ceremonia hicieron el acto simbólico de plantar dos de sus ramilletes juntos.
Y lo regaron con la presencia de todas las personas a las que quieren.

 

 

El grandioso discurso de la hermana gemela del novio, que nos hizo llorar a todos los presentes. Palabras preciosas llenas de sentimiento.

 

 

La llegada de los anillos fue de lo más divertida, el hijo y la sobrina de la pareja llevaron los anillos al altar,
aunque la pequeña tiraba de su primo para que nunca llegaran,
aún así los novios tuvieron sus anillos y se dieron el “Sí quiero”. 

 

Tuvieron una salida eufórica con pétalos y confeti dorado.

 

Y un pasillo sorpresa hecho por los compañeros y amigos de Joan.

 

Después de la ceremonia, fue la comida, otra vez las sorpresas y regalos tuvieron gran protagonismo,

 aquí la novia recibiendo un conjunto lencero en color blanco.

  

 

Después nos escapamos 10 minutos para hacer unas fotos, mientras algunos invitados preparaban en la sala contigua un vídeo

 sorpresa con apariciones de todos los asistentes que les daban sus mensajes de la manera más original que podáis imaginar.

 

 

El amor y la conexión de Rouse y Joan y nuestra complicidad hicieron que todo saliera genial
y fuera lo suficientemente rápido para llegar a tiempo de ver el esperado vídeo. 

 

 

Al terminar, pedí a los invitados que montaran un pasillo y me encargué de que se repartieran bengalas

 

para iluminar la llegada de los novios a la pista de baile.

 

 

En medio de éste, hicieron que la pareja se sentara y disfrutara de un flashmob preparado para la ocasión.

 

La sorpresa era para Rouse, aunque de inicio Joan siguió el juego haciéndole creer que no sabía nada,

 

hasta que se lanzó justo delante de ella y empezó a participar del baile.

 

 

Mientras tanto, por detrás de toda la multitud fueron entrando un cuadro que le regalaba Joan a su ya mujer,
de 2 x 1’5m, una foto que había hecho una servidora la semana anterior en su preboda.
Este momento, me puso los pelos de punta. 

 

 

Baile y mucha diversión terminaron de completar la noche de este día único.

 

Gracias por haberme hecho partícipe de algo tan precioso.

 

 

 

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